domingo, 21 de febrero de 2010

21/02/2010

La primera noche en casa luego de dos días en el sanatorio, me costó muchísimo dormir. Me senté frente a la computadora y empecé a buscar respuestas a todas mis preguntas. Desgraciadamente no las encontré, pero fue en ese momento que entendí que no era la única que estaba llorando a un hijo. Di con un grupo de ayuda para mamás en la misma situación que yo. Leí muchísimas historias, muy tristes todas obviamente, y al finalizar no dudé ni un segundo en agregarme y contar la mía.

Las otras mamás me recibieron enseguida y me dieron la contención que estaba necesitando, porque es mejor poder compartir este dolor con gente que está pasando por lo mismo, según mi experiencia.

Unos meses más tarde, di con otro foro similar, que también me permitió seguir conociendo muchás mamás con este "algo en común" que nos une. Me impresionó mucho la creadora de este foro, que con sus veintiún años demostró una madurez y una fortaleza increíbles, ya que pese a todo su dolor está siempre allí para dar palabras de ánimo a quienes lo necesiten.

Del mismo modo conocí a muchas mujeres a quienes admiro por toda esa fuerza para seguir adelante día a día. Y a pesar de su propio dolor se que siempre van a estar allí para escucharme y ayudarme a seguir, y hacen que la carga sea un poco más ligera.

Hoy me puse a pensar que, si nunca hubiese dado con estas dos páginas, quizás no habría podido ir aceptando esta prueba que se me asignó de la manera que lo hice. Y por eso no puedo dejar de nombrarlas el día de hoy, ya que de no ser por las personas que he conocido, jamás habría determinado compartir mis pensamientos más íntimos.

Por eso, quiero que sepan que este blog va en principio dedicado a todas ustedes, mamis de Share y Angelitos de Paz, por haberme dado toda la contención y apoyo que tanto necesitaba, y por haberme inspirado a llevar a cabo este pequeño diario. Sepan que, siempre que lo necesiten, desde aquí voy a estar dispuesta a leerlas sin condiciones.

Dejo aquí los enlaces de ambas páginas, si están pasando por una situación similar, les recomiendo que las visiten, no se van a arrepentir!!

http://www.compartasuhistoria.org
http://angelitos-depaz.forumotion.net/forum.htm

sábado, 20 de febrero de 2010

19/01/2010

Siempre pensé que, si compartiendo nuestras experiencias podemos ayudar a otras personas, entonces se podría decir que de alguna forma todo ha valido la pena. Y por eso es que decidí abrir este blog.

Desde chica soy una persona muy retraída, quizás por eso puedo expresar mis pensamientos por escrito con mayor facilidad que con palabras, seguramente ése sea el motivo por el cual todavía no decido recurrir a un grupo de apoyo o a terapia (con lo último, cabe aclarar que ya estoy en eso, pero me costó muchísimo tomar la determinación).

¿Y qué es lo que me lleva a escribir este blog? Bueno, dicen que no hay mayor tragedia que la pérdida de un hijo. Por desgracia estoy en condiciones de afirmar que no hay frase más cierta que esa. El tiempo sigue corriendo, pero para mí se detuvo por completo. Cuatro meses pasaron ya y aún no logro comprenderlo. Así como así, de un día para otro, tuve que hacerme la idea de que las cosas no iban a ser como las había planeado.

Cuando encontramos a la persona con quien queremos compartir el resto de nuestras vidas, pensamos que no puede existir un amor más grande que ese. Créanme que en el momento en que vi mi test de embarazo positivo me di cuenta que estaba equivocada. Claro que son dos sentimientos totalmente diferentes, pero el amor a un hijo es tan grande, tan puro que no tiene comparación alguna. Esa sensación de que una nueva vida se está formando en nuestro interior es sencillamente inexplicable. Tan hermosa, que no podría describir con palabras aunque quisiera.

Pero bueno, por alguna razón que seguramente nunca conoceré, el destino quiso que la estadía de Sebas (mi bebé) en este mundo fuera tan corta. Quizás sea alguna prueba, alguna llamada de atención para elegir el camino correcto... no se por qué. Lo que sí sé, de lo que estoy segura, es que a cuatro meses de su partida (ya casi cinco en realidad, ahora que lo pienso mejor), yo continúo en la constante lucha por no caer y seguir adelante. También sé que en todo el mundo, todos los días, muchas mamás deben afrontar el dolor de perder a sus hijos. Y si con mis palabras puedo acompañar al menos a una de ellas en este camino tan duro y ayudarlas a cargar con este peso, entonces creo que valdría completamente la pena compartir mis pensamientos.